El juego de ajedrez de los cárteles: ¿el fin del Cártel de Sinaloa o el inicio de un nuevo «reinado»?

Por: Fefe
 Foto: Internet
 a 26 de febrero de 2025
Parece que, en el glorioso siglo XXI, la lucha contra los cárteles de la droga se ha convertido en una especie de espectáculo circense donde la estrategia política y la criminalidad se mezclan tan bien que ya nadie sabe quién es quién. En el centro de este circo se encuentra Donald Trump, quien parece tener un amor incondicional por la palabra «narco». Con el inicio de su segunda administración, el magnate de los negocios no ha perdido tiempo en dejar claro lo que le importa: “México tiene que hacer mucho más para detener a los cárteles”, ha repetido hasta el cansancio. Y, como siempre, el muro fronterizo sigue siendo su mantra de solución mágica a todo. Pero claro, no basta con un muro. El verdadero ingrediente secreto en la receta de Trump es la amenaza constante de intervención. ¿No les parece todo esto muy de película de acción de los 80?
Claro, el presidente estadounidense tiene una idea brillante: no solo debe presionar a México, sino convertir al gobierno mexicano en el «compliance officer» del narcotráfico. Lo que quiere Trump es ver resultados. ¿Y si no? Pues entonces, prepárense para las sanciones, los cortes comerciales, y quién sabe, tal vez hasta el regreso de esos viejos tiempos de intervenciones militares. Pero ¿saben qué es lo mejor? Que este tipo de recetas ya las hemos visto antes. Es casi como ver una repetición de una serie aburrida, donde ya sabemos el final, pero no por ello dejamos de ver la repetición una y otra vez.
Mientras tanto, en el escenario mexicano, aparecen nombres como el de Iván Archivaldo Guzmán, el heredero del Cártel de Sinaloa, cuyo arresto parece ser la piedra angular de la “lucha exitosa” contra el narcotráfico que Trump tanto demanda. La captura de uno de los líderes más mediáticos del cártel podría ser la justificación perfecta para la foto con el pulgar arriba, la estampilla de “misión cumplida”. Pero si algo hemos aprendido en este juego, es que el “fin” del Cártel de Sinaloa se nos ha vendido tantas veces que ya no sabemos si estamos presenciando el final de una novela o la eterna repetición del mismo episodio. Y es que, en paralelo, aparece otro personaje digno de este sainete: Ismael Zambada, el líder histórico del Cártel de Sinaloa, quien decidió escribir una carta al consulado mexicano en Estados Unidos. ¿El contenido? No podía ser más directo: “Si no me regresan a México, va a haber una desestabilización en la relación México-Estados Unidos”. ¡Vaya! ¿Qué será lo que Zambada sabe que podría hacer tambalear esa relación tan idílica entre ambos países? Tal vez tiene información muy valiosa sobre cómo el narcotráfico y los políticos se dan la mano en un acto de complicidad tan sutil que nadie lo nota, o tal vez lo que está haciendo Zambada es simplemente jugar al póker con el destino.
Y luego está la prensa, que ya empieza a anunciar el «fin del Cártel de Sinaloa». ¡Qué risa! Algunos columnistas parecen estar esperando el funeral de un cártel que, aunque a todos nos gusta ver como un monstruo derrotado, sigue siendo un gigante con tentáculos que se extienden por todo el país. Y lo peor, claro, es que la caída de los Guzmán no implica, de ninguna manera, el fin del narcotráfico en México. De hecho, otros cárteles, como el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), siguen haciendo de las suyas, pero claro, no tienen el glamour mediático que los Guzmán le han brindado a su propio cártel. Sin embargo, no nos engañemos: el CJNG, aunque menos mediático, es igual de peligroso y tiene una agenda mucho más agresiva. Pero claro, de eso no se habla mucho, porque la telenovela que vende más es la de la caída de los Chapitos, ¿verdad?
Y mientras todo esto se convierte en un circo mediático, hay piezas del ajedrez que se están reacomodando a gran velocidad. La política en México no es ajena a los cárteles. La influencia que estos tienen en la política y la economía sigue siendo tan profunda que parece que los hilos del poder se mueven bajo la dirección de actores muy distintos a los que solemos ver en las conferencias de prensa. Ahora, entra en escena Claudia Sheinbaum, la presidenta electa de México. ¿Qué papel juega ella en todo este ajedrez? Claro, hay quienes dirán que Sheinbaum está lejos de ser una pieza clave, pero ¿acaso no está demasiado cerca de algunos de los actores que han hecho “negocios” con los cárteles? La influencia del crimen organizado en la política mexicana es tan antigua como el propio sistema político, y la pregunta es: ¿Sheinbaum está dispuesta a mantener el statu quo o será una pieza de cambio, que tal vez decida hacer algo más que simplemente seguir los pasos de sus antecesores?
Y ahí está el gran dilema: en este juego de ajedrez, las piezas se reacomodan, pero ¿quién realmente tiene el control? Si de algo estamos seguros, es de que el narcotráfico no desaparecerá por arte de magia con la captura de algunos líderes. A fin de cuentas, la guerra contra los cárteles no se libra solo en las calles, sino en las oscuras negociaciones de la política y los negocios. Así que, mientras los reflectores siguen brillando sobre el Cártel de Sinaloa, la verdadera pregunta es: ¿Estamos ante el inicio de un nuevo reinado, o simplemente estamos cambiando las coronas de lugar?